viernes 8 de octubre de 2010

Lazos eternos, Lazos prohibidos. 18

Primer día de curso, una nueva vida.

El tiempo libre de verano acabó rápidamente, y las clases empezaron tan pronto como pudieron hacerlo. Había nuevas clases y todo era muy diferente al año anterior. Pero si había algo igual, eran las habitaciones y la distribución de las aulas. Era realmente imposible perderse, porque si la forma no había cambiado... ¿Qué problema había? Pues aún así, ellos se pierden siempre.

-¡Dios! ¿Dónde estamos ahora?- Aeris ya se estaba alterando otra vez.
-Aeris... Tranquilízate...-Christian siempre estaba muy tranquilo.

Siguieron caminando hasta encontrarse con los demás. Iban preparados con el uniforme pero había una cosa diferente: Hayate llevaba una venda en los ojos y Harlët también... Había tenido un accidente poco antes de empezar las clases y parecía que tenían ceguera pasajera...

-Harlët, Hayate, ¿Cómo estáis?.- Aeris las observaba a las dos mientras que Hayate se cogía del brazo de Vita y Harlët se sujetaba a la pared.
-B-bien... Estoy bien.
-Y-yo también, pero me siento muy rara...

Después del accidente todos decidieron arriesgar su condición como vampiro solo con tal de salvar a Harlët y a Hayate, ahora son personas normales con muchos años en cuerpos de niños.

-Bueno, llegamos tarde, así que, vamos, vamos, vamos.- Vita les indicaba que avanzaran para no llegar tarde a clase o se buscarían un buen lío. Vita llevó con cuidado a Hayate del brazo y bajaron las escaleras juntas. Durante todo el trayecto Vita le susurraba cosas a Hayate para que se sintiera mucho más cómoda.

-Ya estamos llegando tranquila...
-V-vale...

Llegaron a clase y se sentaron donde siempre. Esta vez Vita cogería los apuntes y luego se los leería para estudiar las dos juntas y no perder el hilo. Ahora... Las Te Party at Midnight se había acabado de momento.
Después de varias horas en clase se fueron a comer al patio en vez de al gran comedor, no querían llamar demasiado la atención.

Ese día tenían la tarde libre así que cada persona se la pasó en su respectivo cuarto ordenando todo lo que era necesario. Cosas que pasaron esa noche se quedarán en las mentes de las que lo vivieron.

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